Guardo los borradores de todas esas historias que estuve a punto de escribir, pues jamás encuentro la respuesta a cómo será el final de algo que tan mal empieza.
Cuando el arquitecto traza planos de edificios salomónicos sobre cimientos de plumas, cualquiera puede intuír cuánto durará la estructura.
Absolutamente nada.
Cuando el arquitecto traza planos de edificios salomónicos sobre cimientos de plumas, cualquiera puede intuír cuánto durará la estructura.
Absolutamente nada.
- hOy eStoy...:
ir pa ná es tontería
Podría hacer una lista en la que pondría qué colores le sobran a mi arco iris. Se quedaría incoloro.
- hOy eStoy...:
depressed
Cuerdas.
Cosidas a la piel. Estrangulan las venas.
No existe filo que las corte. No hay posibilidad de huír. Y se acaba el aire en esta minúscula habitación.
Suplicar clemencia se asemeja inútil bajo cualquier ángulo.
Las lágrimas indican que una nueva batalla ha sido perdida.
- hOy eStoy...:
cynical
Dulce...
Vaya temporada. Sinceramente increíble. Todo esto es genial. No quiero estar en otro sitio. Soy extremadamente feliz viviendo en mi piel.
Me he deshecho del lastre. me he quitado un muerto de encima y soy libre, ligera, dócil y feliz. Dios... cómo me gustaría decir unas cuantas verdades... Pero valgo más por lo que callo que por lo que cuento.
Veo el mismo mundo y las mismas caras con ojos nuevos. Y me encanta lo que veo.
Vaya temporada. Sinceramente increíble. Todo esto es genial. No quiero estar en otro sitio. Soy extremadamente feliz viviendo en mi piel.
Me he deshecho del lastre. me he quitado un muerto de encima y soy libre, ligera, dócil y feliz. Dios... cómo me gustaría decir unas cuantas verdades... Pero valgo más por lo que callo que por lo que cuento.
Veo el mismo mundo y las mismas caras con ojos nuevos. Y me encanta lo que veo.
- hOy eStoy...:
haPPy!!
Son buenos tiempos. Con el mismo olor que un suéter nuevo. Y ese tacto a recién estrenado que queda al quitarle el envoltorio plástico.
Tiempo a estrenar.
Vive cada día como si estrenases ropa nueva. Vive cada minuto como si cada segundo fuese un calcetín a estrenar. A lo loco!
Con una sonrisa...
Que yo no puedo abandonar :D
!!!!!!!!
Tiempo a estrenar.
Vive cada día como si estrenases ropa nueva. Vive cada minuto como si cada segundo fuese un calcetín a estrenar. A lo loco!
Con una sonrisa...
Que yo no puedo abandonar :D
!!!!!!!!
- hOy eStoy...:
chiSSSSpeanTe
Ordeno las piezas de este puzzle. Pongo cada cosa en su sitio. Todo tiene el sentido que siempre deibió tener.
Decisiones tomadas. Medidas que han de ser ejecutadas. La sangre más fría que nunca.
Como ha sido siempre.
Decisiones tomadas. Medidas que han de ser ejecutadas. La sangre más fría que nunca.
Como ha sido siempre.
- hOy eStoy...:
relaX
Suena el teléfono. No es quien yo espero. Pero me sorprende y sonrío. Es agradable, si.
Aún sonrío un rato tras la llamada.
Estúpidos seres humanos.
Empeñados en hilvanar ovillos de lana para juguetear con ellos para hacerlos cada vez más grandes. Estúpidos...
- hOy eStoy...:
¬¬
...
Si tuviera que hacer una lista de mis adicciones...
no sabría precisar cuántas ni en qué orden. Sólo sé que la que no abandona mi cabeza se escribe con letra capital.
...
Si tuviera que hacer una lista de mis adicciones...
no sabría precisar cuántas ni en qué orden. Sólo sé que la que no abandona mi cabeza se escribe con letra capital.
...
- hOy eStoy...:
AsDdftrdrtDS
Estoy bien. Porque tengo mi caja de herramientas. Lo que necesito para reparar mi máquina. Al fin.
Vaya suspiro de alivio. Años...
Vaya suspiro de alivio. Años...
- hOy eStoy...:
aLiViaDa
Poco que decir.
No sé a dónde voy.
Necesito una brújula.
No sé a dónde voy.
Necesito una brújula.
- hOy eStoy...:
auSenTe
Te echo de menos.
Como las nubes a la lluvia. Como el invierno a la nieve. Como las olas al mar.
Te recuerdo y tiemblo, imaginando que en el momento menos esperado aparecerás por mi espalda y me sorprenderás con un tierno y dulce beso en la mejilla.
Duele esta ausencia pues es la ausencia del aire que respiro...
No creo en el destino. No soportaría pensar que no soy yo quien controla mi vida. No concibo la idea de que un omnipotente escribano redactase cada minuto de mi existencia antes incluso de haber sido concebida.
¿Y si realmente fuese así...? Imagino que me odió mucho en el pasado; desató todas sus frustaciones personales conmigo, haciéndome vivir experiencias dolorosas, duras y que me han marcado; pero también fue muy sabio pues de cada una de ellas encumbré una lección aprendida...
Quizás después de escribir mi destino durante años, consideró que había llegado el momento en que, tras las lecciones que pretendió enseñarme, al fin había aprendido lo necesario para hacerme un regalo. Algo que sabía con certeza que yo sabría valorar y cuidar merecidamente. En ese sentido, el escribano mostró su gran benevolencia y grandeza.
No creo en el destino. Echo la vista atrás y desearía por mínimos instantes haber dicho la palabra perfecta. O haber, al menos, no dicho lo que en un momento dije. O hice. O haber dicho o hecho algo distinto. Pero ese deseo de cambio se desvanece al mirar al presente. Si no ha sido el escribano quien ha detallado el más mínimo acontecimiento de mi vida, he sido yo quien, con mis aciertos y mis errores, ha llegado hasta aqui. Por lo que, tanto mis derrotas como mis victorias, tienen la misma relevancia e importancia, pues me han construído tal y como soy y han conformado mi universo particular, el cual, me satisface enormemente.
A) o B). Da lo mismo. Soy quien soy. Estoy donde estoy. Tengo lo que tengo. Y soy plenamente feliz.
Como las nubes a la lluvia. Como el invierno a la nieve. Como las olas al mar.
Te recuerdo y tiemblo, imaginando que en el momento menos esperado aparecerás por mi espalda y me sorprenderás con un tierno y dulce beso en la mejilla.
Duele esta ausencia pues es la ausencia del aire que respiro...
No creo en el destino. No soportaría pensar que no soy yo quien controla mi vida. No concibo la idea de que un omnipotente escribano redactase cada minuto de mi existencia antes incluso de haber sido concebida.
¿Y si realmente fuese así...? Imagino que me odió mucho en el pasado; desató todas sus frustaciones personales conmigo, haciéndome vivir experiencias dolorosas, duras y que me han marcado; pero también fue muy sabio pues de cada una de ellas encumbré una lección aprendida...
Quizás después de escribir mi destino durante años, consideró que había llegado el momento en que, tras las lecciones que pretendió enseñarme, al fin había aprendido lo necesario para hacerme un regalo. Algo que sabía con certeza que yo sabría valorar y cuidar merecidamente. En ese sentido, el escribano mostró su gran benevolencia y grandeza.
No creo en el destino. Echo la vista atrás y desearía por mínimos instantes haber dicho la palabra perfecta. O haber, al menos, no dicho lo que en un momento dije. O hice. O haber dicho o hecho algo distinto. Pero ese deseo de cambio se desvanece al mirar al presente. Si no ha sido el escribano quien ha detallado el más mínimo acontecimiento de mi vida, he sido yo quien, con mis aciertos y mis errores, ha llegado hasta aqui. Por lo que, tanto mis derrotas como mis victorias, tienen la misma relevancia e importancia, pues me han construído tal y como soy y han conformado mi universo particular, el cual, me satisface enormemente.
A) o B). Da lo mismo. Soy quien soy. Estoy donde estoy. Tengo lo que tengo. Y soy plenamente feliz.
- hOy eStoy...:
insoMnia
Me gusta que no tengas miedo de lo que sientes, que mires hacia delante con perspectiva e ilusión. Noble y valiente. Como siempre soñé que fueses.
Te conozco de toda la vida pues toda una vida he estado esperándote. Yo sabía cómo eras antes de encontrarte. Sabía cómo era tu sonrisa. Cómo sonaría su voz. Cómo me mirarías a los ojos. Qué grande sería tu corazón.
Sabía lo que sentiría al verte y sé lo que siento cuando no te puedo ver.
Estoy segura. Al cuerno con tod@s l@s que dicen que estamos locos. No entienden lo que nosotros entendemos. Y no me importa.
Te pillé! Y no te voy a soltar!
Te conozco de toda la vida pues toda una vida he estado esperándote. Yo sabía cómo eras antes de encontrarte. Sabía cómo era tu sonrisa. Cómo sonaría su voz. Cómo me mirarías a los ojos. Qué grande sería tu corazón.
Sabía lo que sentiría al verte y sé lo que siento cuando no te puedo ver.
Estoy segura. Al cuerno con tod@s l@s que dicen que estamos locos. No entienden lo que nosotros entendemos. Y no me importa.
Te pillé! Y no te voy a soltar!
- hOy eStoy...:
happy
tenGo sueÑo...
zzZZZzZzZZZzzz
y sueño contigo...
muuuuiiiiijijijijiiiiii
zzZZZzZzZZZzzz
y sueño contigo...
muuuuiiiiijijijijiiiiii
- hOy eStoy...:
soPaaa
... si cada parte de mi mente es tuya.
... si no encuentro la palabra exacta.
Cómo decirte...?
... que me has ganado poquito a poco.
... tú, que llegaste por casualidad.
Tantas palabras. Pudiendo coger cualquier puñado de ellas y no se me ocurre ni media idea de cuál debería ser la primera...
No recordaba lo que se sentía sonriendo de esta manera.
... si no encuentro la palabra exacta.
Cómo decirte...?
... que me has ganado poquito a poco.
... tú, que llegaste por casualidad.
Tantas palabras. Pudiendo coger cualquier puñado de ellas y no se me ocurre ni media idea de cuál debería ser la primera...
No recordaba lo que se sentía sonriendo de esta manera.
- hOy eStoy...:
loved - pLaYinG: :rOnqUidoS
No sabría decir con exactitud cuándo empezó a pudrirse tu lengua. Con el paso del tiempo puedo casi asegurar que estuvo podrida desde mucho antes de haberte conocido.
La putrefacción empieza en el alma. Algo se te muere dentro. Avanza como una droga, produciéndote una sensación de euforia y satisfacción mientras te va quemando poco a poco.
Cuando tu alma es tan negra como el crepúsculo, necesita continuar invadiendo otras almas, haciéndolas desdichadas, y para eso utiliza tu lengua. Envenenadas palabras surgen de tu boca, extendiendo las semillas del holocausto con cada sonrisa.
Puedes estar satisfecho: mi alma está tan podrida como la tuya. Pero para mí, ahí es donde termina el proceso.
Mi lengua no se va a pudrir jamás. Decido hoy, aquí y ahora que tus susurros envenenados no volverán a llegar a mis oídos. No escucharé ni una palabra más. Mentiras y más mentiras. Artimañas y estratagemas. Palabras podridas.
Hoy rompo con esta enfermedad en la que te has convertido para mi. Y aunque mi alma ha sido débil y has conseguido convertirla en un pozo negro, tan negro como tu alma, no seguiré tu camino. En este punto kilométrico doy la vuelta y regreso al punto de partida.
Corriendo bajo la lluvia. El mundo parece respirar más despacio que nunca. Araño el aire. Destrozo el llanto. Quiebro cristales. Sólo quiero gritar.
La putrefacción empieza en el alma. Algo se te muere dentro. Avanza como una droga, produciéndote una sensación de euforia y satisfacción mientras te va quemando poco a poco.
Cuando tu alma es tan negra como el crepúsculo, necesita continuar invadiendo otras almas, haciéndolas desdichadas, y para eso utiliza tu lengua. Envenenadas palabras surgen de tu boca, extendiendo las semillas del holocausto con cada sonrisa.
Puedes estar satisfecho: mi alma está tan podrida como la tuya. Pero para mí, ahí es donde termina el proceso.
Mi lengua no se va a pudrir jamás. Decido hoy, aquí y ahora que tus susurros envenenados no volverán a llegar a mis oídos. No escucharé ni una palabra más. Mentiras y más mentiras. Artimañas y estratagemas. Palabras podridas.
Hoy rompo con esta enfermedad en la que te has convertido para mi. Y aunque mi alma ha sido débil y has conseguido convertirla en un pozo negro, tan negro como tu alma, no seguiré tu camino. En este punto kilométrico doy la vuelta y regreso al punto de partida.
Corriendo bajo la lluvia. El mundo parece respirar más despacio que nunca. Araño el aire. Destrozo el llanto. Quiebro cristales. Sólo quiero gritar.
- hOy eStoy...:
cynical
Una hora al azar (o puede que todo lo contrario) entre que el sol apunta en lo más alto y empieza a ruborizarse tras mostrar su, en ocasiones, forzada lumínica faz al confiado espectador. Todos somos como él; orgullosos y esquivos...
Me gusta lo que veo. Me gusta lo que siento, cuando cierro los ojos; cuando me permito silenciar el universo. Un... Dos... Tres... cuento en silencio. A veces diez... En ocasiones veinte... He necesitado hasta treinta... Pero el perfume embriagador me invade sin poder escapar más allá de la treintena... El mar... Si. Perfume.
(mágicos destellos, inquietantes luminiscencias, anhelantes reflejos, vacías oscuridades...producto de algo tan aparentemente inocuo como la reflexión del sol o la luna sobre las aguas delmio mar)
Nunca eché de menos a mi madre hasta que viajé lejos y entendí que no podría disfrutar de la calidez de su sonrisa.
Nunca eché en falta a mi padre hasta que comprendí el valor de sus enseñanzas cuando, como adulto, valoré su experiencia y sabiduría.
Nunca añoré mi hogar hasta que no me sentí desubicado en amaneceres, ocasos, vigilias que no me resultaban familiares.
Nunca entonces reparé en que soy quien soy por las sonrisas (y las lágrimas) de mi madre.
Soy quien soy por las, ahora agradecidas, lecciones (y reprimendas) de mi padre.
Y soy quien soy por el privilegio que se me otorgó a soñar con todo tipo de aventuras, mundos lejanos, tesoros escondidos, y mares dichosos que explorar.
Por haber crecido en tierra de mares y montañas. Por haber hecho mi horizonte de amanereces, ocasos y vigilias, el horizonte que judgaría a todos los demás de este mundo.
Y estaba ahí. Recurrente en cada pensamiento. Su perfil azul. Enrojecido a veces por la mancha carmesí del atardecer. Pero omnipresente. Mi mar. Evocador. De sueños. De esperanzas. De ilusiones. Un lienzo en blanco que permite a cualquier mente vislumbrar castillos en el aire, grandiosos paraisos o, simplemente las lujuriosos encuentros entre los efímeros amantes que son el día y la noche.
Tú estabas allí. Fortuitamente, o no, tu belleza reflejaba la belleza del mar. Mirándote a los ojos comprendí que el universo entero concedía su máximo beneplácito a dos almas en aquel momento y en aquel lugar. Te besé. Me besaste. Ante aquel inamovible testigo color azul sellamos nuestro destino.
Un día cometimos la osadía de imaginar que quizás otro horizonte podía abrazarnos y acogernos tanto o más que nuestro eterno vigía. Partimos lejos. Nos llevamos nuestro equipaje lleno de recuerdos. Con la ilusión de hacer nuestro un paisaje distinto.
Aire viciado. Tierra. Polvo. Ahogo. Nada parece encajar. No veo brillo en tus ojos. La espontaneidad de mi sonrisa ha desaparecido. El fino hilo que mantenía la harmonía de la melodía compuesta a la orilla de nuestro mar se había evaporado. Pero no eres tú. No soy yo. No entendimos que todo aquello que nace bañado por el suave perfume del mar, pertenece al mar. No lo comprendimos hasta el momento en que nuestras insignificantes almas dejaron de pertenecer a un alma mucho mayor y poderosa que es el azul profundo. Que los mágicos hilos intangibles que sellaban algo tan bello y atemporal se desvanecían a medida que la distancia crecía entre su fuente de poder. Ahí reside lo que hemos sido siempre...
Lo has visto. Lo has tocado. Te has dejado acariciar por su frío y cálido tacto. Te posee. No perteneces a ningún sitio excepto a sus aguas. Y sumalévolo método para garantizar su derecho natural e inherente a la propiedad que ejerce sobre todas las cosas a su alcance es ese maldito embriagador perfume que, tras el paso de los años has asumido como la esencia natural e inherente de la vida que recorre tus venas, y sin la que todo lo que has construido, amado, soñado y entendido no tendría el más mínimo resquicio de fondo.
De mutuo acuerdo (como no cabría de otra forma), emprendemos el regreso al lugar emanador de energía, la cual así a todo no logramos entender; donde parece que los problemas son menos, las penas siempre hallan consuelo y la felicidad es un sueño que se torna realmente alcanzable. Con una extraña sensación de alivio me planteo que quizás no existe ese hechizo que me hizo creer un día que te hizo creer un día que nos hizo creer en nosotros. Que... que somos simples marionetas de algo que no estamos destinados a comprender... que cuanto menor es la distancia que me separa de el mar que atestiguó nuestra falsa fe, mayor es la sensación de plenitud que me embarga... Oh Dios... ¿cómo pude creer tan sólo por un instante que podría desprenderme de ese ajeno (y cercano) tahúr que ha condicionado inequívocamente los más profundos y trascendentes sentimientos de mi vida?... Ahora lo veo con nitidez. La invisible bruma que precede al, embriagador y mágico perfume que llena de esa sensación especial solamente comprendida aquel que la ha conocido e inexplicable para el profano, me devuelve a tiempos pasados, felices y amargos, pero que hacen enriquecer mis pulmones con un suspiro satisfactoriamente familiar.
Y sin alternativa posible, me dispongo a contemplar tus ojos nuevamente bajo la misma luna que me obligó a comenzar a amarte, sentados en el mismo muelle que sentenció mi alma a comenzar un viaje a tu lado. Frente a las distintas olas pero del mismo Mar que fundieron tus besos con los míos. Intento (...) asumir, porque ya he comprendido, que no soy tuyo y tú nunca has sido mía. El inmenso azul profundo que ha sido impasible compañero de nuestras vidas es el hechicero que ha decidido sobre nuestro destino. No sé todavía cómo, pero lo que sí sé es que nuestras insignificantes almas alimetan a nuestro poderoso y magnífico dueño. Y también comprendo que no existe modo alguno de escapar de tal. Su esencia es lo que te hace ser quien eres. Has crecido nutriéndote de esa energía. Has sido engendrado por aquellos que, de igual modo, asumieron la naturaleza de su existencia y pertenecen tanto como tú a este lugar.
Aunque las lágrimas que recorren tus mejillas muestran rabia, incomprensión y tristeza... hoy no lo comprendes. Pero sé que lo harás.
El suave perfume que trae a mi la brisa, me recuerda que nunca podré abandonar este incomparable marco de experiencias vitales. Sé que la vida que me queda estará irremediablemente condicionada por el embrujo tan placentero del elemento natural que millones de años atrás nos vio nacer. Pertenecemos al mar. Aunque nos hayamos adaptado a la vida en tierra firme, nuestro supremo progenitor reclama nuestro vínculo intangible, como el innato amor de una madre por su hijo. Lazos invisibles.
Siete... Ocho... Nueve... Diez... No conozco ni conoceré jamás inigualable sensación de arraigo como el que siento cuando cierro los ojos en un día de brisa marina y consigo dejar de escuchar todo y una sonrisa se dibuja en mi rostro cuando sólo oigo cómo cantan para mi las olas del Mar.
* Una relato inspirado por cosas que sentí en determinado momento de mi vida. Muchas, inventadas (o no), y muchas otras escogidas entre las distintas posibilidades de mi imaginativa casuística y, puede que también, cosas vividas por otros... Cualquier parecido con la realidad se trata de una mera coincidencia. Ahí tienes tu historia :)
Me gusta lo que veo. Me gusta lo que siento, cuando cierro los ojos; cuando me permito silenciar el universo. Un... Dos... Tres... cuento en silencio. A veces diez... En ocasiones veinte... He necesitado hasta treinta... Pero el perfume embriagador me invade sin poder escapar más allá de la treintena... El mar... Si. Perfume.
(mágicos destellos, inquietantes luminiscencias, anhelantes reflejos, vacías oscuridades...producto de algo tan aparentemente inocuo como la reflexión del sol o la luna sobre las aguas del
Nunca eché de menos a mi madre hasta que viajé lejos y entendí que no podría disfrutar de la calidez de su sonrisa.
Nunca eché en falta a mi padre hasta que comprendí el valor de sus enseñanzas cuando, como adulto, valoré su experiencia y sabiduría.
Nunca añoré mi hogar hasta que no me sentí desubicado en amaneceres, ocasos, vigilias que no me resultaban familiares.
Nunca entonces reparé en que soy quien soy por las sonrisas (y las lágrimas) de mi madre.
Soy quien soy por las, ahora agradecidas, lecciones (y reprimendas) de mi padre.
Y soy quien soy por el privilegio que se me otorgó a soñar con todo tipo de aventuras, mundos lejanos, tesoros escondidos, y mares dichosos que explorar.
Por haber crecido en tierra de mares y montañas. Por haber hecho mi horizonte de amanereces, ocasos y vigilias, el horizonte que judgaría a todos los demás de este mundo.
Y estaba ahí. Recurrente en cada pensamiento. Su perfil azul. Enrojecido a veces por la mancha carmesí del atardecer. Pero omnipresente. Mi mar. Evocador. De sueños. De esperanzas. De ilusiones. Un lienzo en blanco que permite a cualquier mente vislumbrar castillos en el aire, grandiosos paraisos o, simplemente las lujuriosos encuentros entre los efímeros amantes que son el día y la noche.
Tú estabas allí. Fortuitamente, o no, tu belleza reflejaba la belleza del mar. Mirándote a los ojos comprendí que el universo entero concedía su máximo beneplácito a dos almas en aquel momento y en aquel lugar. Te besé. Me besaste. Ante aquel inamovible testigo color azul sellamos nuestro destino.
Un día cometimos la osadía de imaginar que quizás otro horizonte podía abrazarnos y acogernos tanto o más que nuestro eterno vigía. Partimos lejos. Nos llevamos nuestro equipaje lleno de recuerdos. Con la ilusión de hacer nuestro un paisaje distinto.
Aire viciado. Tierra. Polvo. Ahogo. Nada parece encajar. No veo brillo en tus ojos. La espontaneidad de mi sonrisa ha desaparecido. El fino hilo que mantenía la harmonía de la melodía compuesta a la orilla de nuestro mar se había evaporado. Pero no eres tú. No soy yo. No entendimos que todo aquello que nace bañado por el suave perfume del mar, pertenece al mar. No lo comprendimos hasta el momento en que nuestras insignificantes almas dejaron de pertenecer a un alma mucho mayor y poderosa que es el azul profundo. Que los mágicos hilos intangibles que sellaban algo tan bello y atemporal se desvanecían a medida que la distancia crecía entre su fuente de poder. Ahí reside lo que hemos sido siempre...
Lo has visto. Lo has tocado. Te has dejado acariciar por su frío y cálido tacto. Te posee. No perteneces a ningún sitio excepto a sus aguas. Y su
De mutuo acuerdo (como no cabría de otra forma), emprendemos el regreso al lugar emanador de energía, la cual así a todo no logramos entender; donde parece que los problemas son menos, las penas siempre hallan consuelo y la felicidad es un sueño que se torna realmente alcanzable. Con una extraña sensación de alivio me planteo que quizás no existe ese hechizo que me hizo creer un día que te hizo creer un día que nos hizo creer en nosotros. Que... que somos simples marionetas de algo que no estamos destinados a comprender... que cuanto menor es la distancia que me separa de el mar que atestiguó nuestra falsa fe, mayor es la sensación de plenitud que me embarga... Oh Dios... ¿cómo pude creer tan sólo por un instante que podría desprenderme de ese ajeno (y cercano) tahúr que ha condicionado inequívocamente los más profundos y trascendentes sentimientos de mi vida?... Ahora lo veo con nitidez. La invisible bruma que precede al, embriagador y mágico perfume que llena de esa sensación especial solamente comprendida aquel que la ha conocido e inexplicable para el profano, me devuelve a tiempos pasados, felices y amargos, pero que hacen enriquecer mis pulmones con un suspiro satisfactoriamente familiar.
Y sin alternativa posible, me dispongo a contemplar tus ojos nuevamente bajo la misma luna que me obligó a comenzar a amarte, sentados en el mismo muelle que sentenció mi alma a comenzar un viaje a tu lado. Frente a las distintas olas pero del mismo Mar que fundieron tus besos con los míos. Intento (...) asumir, porque ya he comprendido, que no soy tuyo y tú nunca has sido mía. El inmenso azul profundo que ha sido impasible compañero de nuestras vidas es el hechicero que ha decidido sobre nuestro destino. No sé todavía cómo, pero lo que sí sé es que nuestras insignificantes almas alimetan a nuestro poderoso y magnífico dueño. Y también comprendo que no existe modo alguno de escapar de tal. Su esencia es lo que te hace ser quien eres. Has crecido nutriéndote de esa energía. Has sido engendrado por aquellos que, de igual modo, asumieron la naturaleza de su existencia y pertenecen tanto como tú a este lugar.
Aunque las lágrimas que recorren tus mejillas muestran rabia, incomprensión y tristeza... hoy no lo comprendes. Pero sé que lo harás.
El suave perfume que trae a mi la brisa, me recuerda que nunca podré abandonar este incomparable marco de experiencias vitales. Sé que la vida que me queda estará irremediablemente condicionada por el embrujo tan placentero del elemento natural que millones de años atrás nos vio nacer. Pertenecemos al mar. Aunque nos hayamos adaptado a la vida en tierra firme, nuestro supremo progenitor reclama nuestro vínculo intangible, como el innato amor de una madre por su hijo. Lazos invisibles.
Siete... Ocho... Nueve... Diez... No conozco ni conoceré jamás inigualable sensación de arraigo como el que siento cuando cierro los ojos en un día de brisa marina y consigo dejar de escuchar todo y una sonrisa se dibuja en mi rostro cuando sólo oigo cómo cantan para mi las olas del Mar.
* Una relato inspirado por cosas que sentí en determinado momento de mi vida. Muchas, inventadas (o no), y muchas otras escogidas entre las distintas posibilidades de mi imaginativa casuística y, puede que también, cosas vividas por otros... Cualquier parecido con la realidad se trata de una mera coincidencia. Ahí tienes tu historia :)
- hOy eStoy...:
sleepy
drops. wine?
hot...
drops. sweat?
bitter...
drops. tears?
crimson...
drops. blood.
- hOy eStoy...:
pensive
yoU weRe jusT a sexY girL...
Llévame a bailar. Toda la noche. Ya sabes lo que tienes que hacer. Take me to heaven...
Jan Driver - Kardamoon
J. Velarde, Luque & Vitti - Sundays At heaven
Llévame a bailar. Toda la noche. Ya sabes lo que tienes que hacer. Take me to heaven...
Jan Driver - Kardamoon
DJ Chus & Peter Gelderblom - Feelin' 4 You
DJ Tocadisco - Morumbi
J. Velarde, Luque & Vitti - Sundays At heaven
- hOy eStoy...:
high
suena... como música... dulce, cantarina...
Y qué poco aprendo.
SHARAM
THE ONE
Is there any way that i could stay in your arms ?
Girl is it not enough that you took my heart
That you took my life, that you took my love
Some kind of boy, some kind of girl, some kind of song around the world
You gave it to me, you gave it away
I wish i was back where i belonged
Some kind of girl, some kind of boy, that you were the one
If your not the one, i don’t know who is
If your not the one, i don’t know who is
I don’t know
I don’t know
I don’t know who is
I don’t know
I don’t know
I don’t know who is
Teach me the way to love again
I’ve fallen away, to be back again
I’ve sad the words to make you leave
Please forgive me girl and come back to me
Is there any way that i could stay in your arms ?
Is there any way that i could stay in your arms ?
Y qué poco aprendo.
SHARAM
THE ONE
Is there any way that i could stay in your arms ?
Girl is it not enough that you took my heart
That you took my life, that you took my love
Some kind of boy, some kind of girl, some kind of song around the world
You gave it to me, you gave it away
I wish i was back where i belonged
Some kind of girl, some kind of boy, that you were the one
If your not the one, i don’t know who is
If your not the one, i don’t know who is
I don’t know
I don’t know
I don’t know who is
I don’t know
I don’t know
I don’t know who is
Teach me the way to love again
I’ve fallen away, to be back again
I’ve sad the words to make you leave
Please forgive me girl and come back to me
Is there any way that i could stay in your arms ?
Is there any way that i could stay in your arms ?
- hOy eStoy...:
disappointed
Tuve un sueño. Te vi.
Busco tu reflejo en cada rostro que amanece. Deseo ocultar mi codicia, mi absoluta vanidad y ambición. Prometo ser, por esta vez, el imán del karma que te traiga a mi lado.
Pero despierto vagabunda y mendiga de sentimientos infundados. Penitente por un pecado reincidente jamás cometido. Suplicante, humillante...
Deseo encontrarte, conocerte. El que una noche en sueños me visitó.
Te apareces en cada sonrisa. En cada mirada. Todos los ojos azules de este mundo son, en definitiva, tus ojos.
No puedo cerrar los míos sin que millones de puñales atraviesen mi pecho imaginando que no son mis ojos los que ves cuando te aproximas.
Mátame. Morirme dolería menos que la agonía de no saber quién eres, dónde estás y, sobre todo, si te encontraré algún día.
Azul...
Busco tu reflejo en cada rostro que amanece. Deseo ocultar mi codicia, mi absoluta vanidad y ambición. Prometo ser, por esta vez, el imán del karma que te traiga a mi lado.
Pero despierto vagabunda y mendiga de sentimientos infundados. Penitente por un pecado reincidente jamás cometido. Suplicante, humillante...
Deseo encontrarte, conocerte. El que una noche en sueños me visitó.
Te apareces en cada sonrisa. En cada mirada. Todos los ojos azules de este mundo son, en definitiva, tus ojos.
No puedo cerrar los míos sin que millones de puñales atraviesen mi pecho imaginando que no son mis ojos los que ves cuando te aproximas.
Mátame. Morirme dolería menos que la agonía de no saber quién eres, dónde estás y, sobre todo, si te encontraré algún día.
Azul...
- hOy eStoy...:
confused
